08/10/2014


El arte que nadie ve

De continua formación autodidacta y curiosidad inagotable, Jesús “Bubu” Negrón presenta nueva obra plástica en la Galería Roberto Paradise antes de partir a Bolivia


L

o que late en la calle, lo visible y lo “invisible”, lo bueno y lo malo, todo lleva a alguna parte cuando tu trabajo requiere contar, comentar y opinar por medio del arte conceptual. Eso si quiere el artista, si se atreve.

Jesús “Bubu” Negrón lleva doce años de carrera los cuales han sido suficientes para decirle al mundo cómo lo percibe. Es de los que se arriesga. Sus piezas de arte conceptual narran desde la vivencia a la que exponen a sus espectadores. Y muchas veces provocan la misma pregunta: “Pero, ¿eso es arte?”.

“He experimentado con un montón de medios y situaciones”, asegura desde su espacio en Puerta de Tierra el artista de 38 años oriundo de Barceloneta, “y uno lo maneja, creo que tiene que ver con la madurez, me pasa en casi todos los proyectos. Uno hace arte para un público y ese público reacciona, ahí uno se deja llevar por esas reacciones; a veces me va bien y otras no tan bien y entonces reflexiono lo que estoy haciendo. A veces tomo la decisión de si cambio lo que estoy trabajando o continúo”.

Duro todavía Bubu no tiene el pellejo a la hora de recibir críticas. “No, todavía falta para eso”, cuenta entre risas con su hablar pausado, “pero uno va a todas porque está preparado”.

Varios botones claves toca su obra en el espectador que exterioriza reacciones con frecuencia. No es para menos. Acumula en su resumé trabajos como Colillones, con gigantes colillas de cigarrillo; VELA Parking Service (exhibida en la Trienal Poligráfica del Caribe y Puerto Rico); Rosa tecata (mostrada en la Torino Triennal Tremusei en Italia); Picas, museos y ferias (exhibida en Art Basel, Suiza); y Honoris Causa, seleccionada para la bienal del Whitney Museum of American Art), entre muchas otras.

Por ejemplo, cuando montaba la pieza Honoris Causa que exhibió en el Whitney Museum desafió una que otra noción de lo que se define como arte. Colocó las mesas de un vendedor de hot dog y otro de máscaras africanas en la sala del museo bajo el título, Honoris Causa.

“La idea era entrar a la sala a los vendedores y ellos (la dirección del espacio) se negaban a que pasara. Yo lo hacía en el sentido de que ellos llevaban más de veinte años frente al museo, eran parte de su historia. Entonces se logró hacer la pieza con ellos y a los vendedores les gustó mucho la experiencia. También a los guardias y a la gente que trabaja allí”, relata.

“Atrajo dos tipos de público diferente”, agrega Bubu, “el del arte y el común que entendía la pieza desde otro punto de vista. Para mi fue bien especial en el sentido de que era una pieza sencilla, nada ostentosa, más contextual”.

También me gusta hacer el arte que es común en la calle, el que está ahí pero la gente no lo ve. Si uno no lo mete dentro de un museo o una galería no se dan cuenta de que esa pieza o esa acción pueden ser arte

Entonces, antes de escuchar la pregunta “¿eso es arte?”, Bubu la contesta. “Me miran con cara de ‘¿qué estás haciendo?’ cuando las estoy construyendo y les explico, estoy haciendo una pieza de arte”.

“Ahora mismo estoy en una etapa de explorar el arte, cómo lo ve la gente y, sobre todo, la pintura. Pero también me gusta hacer el arte que es común en la calle, el que está ahí pero la gente no lo ve. Si uno no lo mete dentro de un museo o una galería no se dan cuenta de que esa pieza o esa acción pueden ser arte. Con esa misma pieza del Whitney tuve muchas preguntas: ‘¿qué hace un carrito de hot dog metido aquí?'”.

Con Bohemio Spot le sucedió lo mismo ya que incluía elementos cotidianos: una botella de ron y una guitarra para que la gente tocara y en Palma Vejigante ubicaba máscaras en lo alto de una palmera.

“A mí lo más que me motiva es cuando un mega curador y una persona fuera del ambiente del arte se topan con mi obra y conversan sobre ella. Eso ha pasado. Me interesa lo que las personas entienden”, asevera.

El lugar, el momento, la situación son ingredientes válidos en su receta del arte. “Para mi la idea es lo más importante, el medio es secundario. Yo he usado de todo: vídeo, dibujo, pintura pero la idea es la que estoy buscando contar. Por eso quizás mi carrera ha sido bastante versátil”.

buba negron por raquel perez puig

Como parte de una residencia artística, Bubu estará un mes pintando en un barco hotel que navegará por el Río Mamoré en Bolivia. Arriba, pieza Banco marímbula. Foto / Raquel Pérez Puig

En la Galería Roberto Paradise, situada en Santurce, expone Abstracción de cartón y carnaval, una muestra en la que juega “con las cosas académicas”.

“Siempre he tenido la curiosidad de que nunca he hecho pintura y siempre me lo han cuestionado, me he querido aventurar en eso, en lo abstracto, en lo figurativo, en la madera, en el canvas. En esta ocasión usé cajas de cerveza como el medio para pintar en las que hice unas abstracciones puntillistas que se asemejan a lo que hacen los artesanos al hacer las máscaras de vejigantes; ese tipo de pintura naive que no se piensa, se hace. Escogí las cajas de cervezas para seguir con el tema de lo común, para no ser tan formal, traer más cosas de la calle. Siempre me gusta tener ahí cosas que identifiquen un poco la rebeldía”, menciona sobre el cuerpo de piezas que incluye dos piezas en gran formato, dos en mediano y cuarenta en pequeño. Las cajas de cerveza unidas conforman la extensión requerida por el artista.

En el renglón temático, la muestra tiene que ver con la noción de la fiesta, el carnaval pero además sobre quiénes dirigen dichos festejos.

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A

Bubu le gusta crear proyectos in situ. Se deja afectar grandemente por el entorno donde crea. “Siempre que viajo trato de hacer algo refrente al país”, indica sobre sus travesías vinculadas al arte que lo han llevado a los Emiratos Árabes, a Estados Unidos o a Cuba, lugares donde casi siempre tiene que sacar un mapa para explicar que Costa Rica no es Puerto Rico.

“Mi temática casi siempre tiene que ver con Puerto Rico. Ser artista es un trabajo medio egoísta, la verdad, porque cuando uno sale está representando más de cuatro millones de personas y si lo haces mal no es Bubu solo, eso te pone una presión súperfuerte para hacerlo bien”, confiesa.

Esto es como un juego; a veces gano, a veces pierdo, a veces me quedo igual

Hacer arte por cualquier vía es “un estilo de vida”.

“No tengo otra opción que hacer arte porque es lo que me gusta. Me levanto y trabajo, porque esto es un trabajo, y a veces uno no tiene nada de ideas en la cabeza. Hago mis dibujos, hago chivos por ahí y toco guitarra y bajo en un grupo de salsa y son tropical. Gracias a Dios he tenido la suerte de que las piezas se venden, siempre me dejo llevar por el elemento de la suerte. Esto es como un juego; a veces gano, a veces pierdo, a veces me quedo igual. Ser artista es casi una película en la que hay de toda trama. Hay días buenos y días malos, por eso tiene que gustarle uno y hay que echar pa’ lante”.

Bubu ha sido autodidacta en materia de arte. Ha aprendido “en la calle, con amistades, leyendo, leyendo y leyendo de nuevo, y experimentando”. “He sido un optimista con el asunto”.

La calle y la gente son como gasolina para el motor de su obra. Sujetos y colores tientan sus pupilas, situaciones desafían sus dedos y lo retan a condensar, a analizar, a contar lo que ve o siente.

“Ahora voy a Bolivia a una residencia artística y es una aventura. Voy a Río Mamoré, una provincia de Trinidad. Vamos a estar un mes en un bote-hotel recorriendo el río y el tema que vamos a trabajar es el agua. Yo voy a hacer unas acuarelas con el agua del río, voy a usar los colores del lugar, diluir los pigmentos del agua para tratar de llevarme la esencia en una acuarela. Eso será a pintar por ahí para abajo”.

Bubu ingresó al mundo del arte como voluntario en el antiguo M&M (ahora Beta Local), espacio gestado por Michy Marxuach. Allí se expuso a las ideas de artistas de otros países que se presentaban en el espacio sanjuanero. Él absorbía como esponja.

“No me quejo”, dice, “por más arrollao que esté no me puedo quejar. Esto ha sido una cosa que no me esperaba en la vida, aquí estamos y aquí seguiremos. Yo sigo de aprendiz. No importa si me ranqueo o no, me falta mucho y a estas alturas seguiré aunque sea solo en la esquina”.

Solo nunca. Con los sujetos que terminan en sus piezas siempre.

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