29/05/2015


Luis Saldaña gana otra vez

El escritor puertorriqueño se convierte en cinco veces ganador en certámenes de cuento, esta vez con Otitis aguda, pieza que se impuso en el concurso de dicho género del Ateneo Puertorriqueño


M

ás que crear la ficción fantástica en sus historias, Luis Saldaña ha refinado con el paso del tiempo el arte de lograrla por medio de realidades paralelas.

“Eso es lo que me gusta, abrir la imaginación a realidades paralelas, irnos de lo que es la realidad material”, resume Saldaña uno de los aspectos definitorios de su estilo creativo para dos géneros que cultiva: la novela y el cuento.

Suerte le ha traído el estilo. El abogado marítimo, cónsul honorario de Dinamarca en Puerto Rico y escritor acaba de resultar vencedor del Certamen de Cuento del Ateneo Puertorriqueño con su trabajo Otitis aguda. Este fin de semana recibirá el premio en la sede del Viejo San Juan de la institución cultural.

Desde que el autor publicó en el 2009 el libro de cuentos, La lengua y otros dialectos, y la novela Silencio en el Convento en el 2012, se impuso en varios concursos de cuentos. “En el Premio Julia de Burgos de la Cofradía de escritores gané con En el andén de Atocha y en el del periódico El Nuevo Día (en la categoría de autores publicados) con Ríos“, menciona el egresado en el 2008 de la Maestría en Creación literaria de la Universidad del Sagrado Corazón.

Además logró el primer lugar con La lengua, en el certamen del Colegio de Abogados de Puerto Rico y el Premio Pedro Juan Soto que otorga la Fundación Nilita Vientós Gastón por el relato Dialectos.

Silencio en el Convento maneja la figura del Obispo Juan Alejo de Arizmendi de forma ficticia. Saldaña  idea para él una vida paralela a la contada por los libros de historia.

“La novela tuvo mejor recepción en España y en Latinoamérica que aquí donde la atacaron mucho. No criticaron el trabajo literario sino la decisión de usar la figura de Juan Alejo Arizmendi en una historia en la que todo era ficticio”, menciona sobre el Obispo Arizmendi que se convirtió en uno de los actores importantes en la historia del Puerto Rico del siglo XIX.

Por lo general, el lector promedio al que le desagrada una obra de ficción que presenta sus figuras y sucesos conocidos de modos totalmente distintos reacciona mejor a piezas de corte fantástico.

“Sucede por dos cosas”, opina Saldaña, “cuando las cosas están muy bien escritas el lector se lo cree y piensan que es historia real y, número dos, a veces ocurre que no tienen una idea clara de lo que es la ficción y lo que es una novela”.

Manejar mundos alternos en escenarios conocidos y existentes le parece sugerente como escritor. “A veces confunde a la gente porque le quita su compás, sus puntos cardinales”, expone, “me gusta incitarlos a considerar y a evaluar realidades alternas, otras opciones que los lleve a reflexionar sobre distintos temas”.

Dicho esto, prepárese lector porque hay más.

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L

os cuentos de Saldaña también suelen jugar con realidades alternas y ahora podrían estar juntos. Los ganadores, En el andén de Atocha y Ríos, ingresarán a un nuevo libro de cuentos que podría publicar a finales de este verano. “Ya hay una editorial en España considerándolo”, asegura entusiasmado.

Otitis aguda fue un cuento que escribió tal cual lo pensó. “Una vez empecé lo tenía como un retrato en la mente”, confiesa sobre el texto creado en el 2012, “estaba cogiendo polvo y cuando supe del certamen del Ateneo Puertorriqueño lo refiné y decidí enviarlo”.

Como en la novela Silencio en el convento,  en el cuento hay una figura histórica célebre. En este caso, archifamosa pues se trata de Wolfgang Amadeus Mozart.

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“El cuento va súper atado a la creatividad y su proceso. Trata de un músico que tiene que escribir un réquiem pero resulta que tiene un Mozart vivo, tipo action figure, metido en un tímpano. Los efectos que tiene sobre el compositor y su vida va a atado a lo que es la creatividad y también a lo que es mi idea de ficción”, anticipa.

Escribiendo el cuento, Saldaña se siente “igual de incómodo” que con la novela.

“Cualquiera de los dos me parece un reto gigante”, subraya, “pero el cuento es más difícil y me exige concisión, precisión, audacia. Es mucho más difícil conseguir un efecto en el alma de las personas con el cuento que con la novela porque tiene limitaciones de tiempo, exigencias. Hay unos elementos del cuento que para mí son difíciles de cumplir, en la novela tienes tiempo de resolver errores en la misma trama, de matar personajes, en el cuento no hay ese lujo”.

Esta distinción del Ateneo Puertorriqueño arriba en un momento en que Saldaña “no estaba produciendo como escritor”. “Me ha servido como incentivo para continuar escribiendo”.

Además de validar sus capacidades literarias, Saldaña considera que el premio comprueba, además, “que las supersticiones que estaba utilizando eran poderosas”. “Tengo muchas cábalas cuando participo en cualquier certamen, si alguien dice que escuchó a Mozart, digo ‘es un mensaje'”.

Otras señales le llegan vía galletitas de restaurante chino.

“Cuando gané el premio de El Nuevo Día fui a comer a un restaurante chino y en la galletita me salió este mensaje: “Your creativity takes you to great heights“. Al otro día me llamó Carmen Dolores Hernández para decirme que era ganador. En este premio, se lo estoy contando a una amiga en la cocina mientras comíamos comida china y me dice ‘abre la galletita’ y me salió: “Tomorrow your creative side will shine force with exceptional ideas”. Al otro día supe que había ganado este concurso. Es increíble que haya ocurrido dos veces”.

Es hora. Saldaña le debe un cuento a la galletita china. “Sí, definitivamente. Está considerándose”, confiesa.

 

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